Candelaria: mucho más que tamales

El 2 de febrero la Iglesia católica celebra la purificación de María y el misterio de la Presentación de Nuestro Señor en el templo y esta fecha también es llamada Día de la Candelaria.

La Santísima Virgen María había concebido un Hijo por gracia del Espíritu Santo, a Ella no le correspondía la Ley de Moisés que ordenaba que la mujer después del parto se guardase durante cuarenta días en su casa como purificación y al cumplir estos, se presentara en el Templo para también ofrecer a su hijo primogénito a Dios. Había también otro mandato, dejar en la puerta del Tabernáculo un cordero y una paloma. En el caso de personas pobres no se requería el cordero sino dos palomas o dos tórtolas.

María era la Madre del Hijo de Dios, sin embargo a los ojos del mundo le obligaba el mandato y con toda humildad María se sometió a todos los requisitos de la ceremonia tradicional y como eran pobres hizo la ofrenda de dos tórtolas. Todo esto nos lo cuenta en su Evangelio Lucas 2, 22-40

Y ese mismo día se da el encuentro de Simeón y la anciana Ana con el Niño Jesús y sus padres a la puerta del templo. Simeón varón justo y temeroso de Dios, tomó al Niño en sus brazos y alabó a Dios por la felicidad de poder contemplar al esperado Mesías al igual que Ana, pero dirigiéndose a María le predijo un sufrimiento infinito semejante a una espada clavada en su corazón.

La celebración de esta fiesta se dice que comenzó por un descubrimiento hecho en Arezzo, Italia en 1887, de unos escritos hechos por la Abadesa española Etheria, que al volver de Tierra Santa escribió experiencias y tradiciones.

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