En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No todo el que me diga: ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente’’.
PALABRAS DEL SANTO PADRE
Y nuestra vida también puede ser así, cuando mis cimientos no son fuertes. Viene la tormenta -y todos tenemos tormentas en la vida, todos, desde el Papa hasta el último, todos- y no podemos resistir. Y muchas dicen: “No, voy a cambiar de vida” y piensan que cambiar de vida es maquillarse. Cambiar la vida es cambiar los cimientos de la vida, es decir poner la roca que es Jesús (…) No podemos construir nuestra vida sobre cosas pasajeras, sobre apariencias, sobre pretender que todo está bien. Vamos a la roca, donde está nuestra salvación. Y allí todos seremos felices. Todos. (Homilía de Santa Marta, 5 de diciembre de 2019)
Fuente Vaticannews
