San Rafael Guízar Valencia nació en Cotija, estado de Michoacán y diócesis de Zamora, México, el 26 de abril de 1878. El primero de junio de 1901, a la edad de 23 años, fue ordenado sacerdote. En los primeros años de ministerio sacerdotal, se dedicó con gran celo a dar misiones en la ciudad de Zamora y por diferentes regiones de México. Nombrado en 1905 misionero apostólico y director espiritual del seminario de Zamora, trabajó incansablemente para formar a los alumnos en el amor de la Eucaristía y la devoción tierna y filial a la Virgen.
Para el Padre Rafael Guízar, «ganar almas para Dios», era el gran reto de su vida. Esto lo lograba mediante las misiones predicadas tanto en el territorio mexicano, como en los lugares fuera de México: Cuba, Guatemala, Colombia y el Sur de los Estados Unidos.
Cada 24 de octubre la Iglesia celebra a San Rafael Guízar y Valencia, el primer obispo mexicano en ser canonizado. El Santo Obispo Guízar, como se le suele llamar, es el patrono de los obispos de México. Muchos se refieren a él como “el Obispo de los Pobres”.
Legado espiritual
En la homilía de la misa de canonización, Benedicto XVI dijo del santo lo siguiente: «Su caridad vivida en grado heroico hizo que le llamaran el «Obispo de los pobres».
En su ministerio sacerdotal y después episcopal, fue un incansable predicador de misiones populares, el modo más adecuado entonces para evangelizar a las gentes… Siendo una de sus prioridades la formación de los sacerdotes, reconstruyó el seminario, que consideraba «la pupila de sus ojos»».
