Evangelio de Hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas

Lc 6, 6-11

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo.

Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada: “Levántate y ponte ahí en medio”. El hombre se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo: “Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?” Y después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre: “Extiende la mano”. El la extendió y quedó curado.

Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.

PALABRAS DEL SANTO PADRE

La esperanza es un don, es un regalo del Espíritu Santo y por esto Pablo dirá que no decepciona jamás. Y también tiene un nombre. Y este nombre es Jesús: no se puede decir que se espera en la vida si no se espera en Jesús. No se trataría de esperanza —precisó—, sino de buen humor, optimismo. Jesús no es un sanador, es un hombre que recrea la existencia. Y esto nos da esperanza, porque Jesús ha venido precisamente para este gran milagro, para recrear todo. Tanto que la Iglesia, en una bellísima oración, dice: Tú, Señor, que has sido tan grande, tan maravilloso en la creación, pero más maravilloso en la redención…. Así que, la gran maravilla es la gran reforma de Jesús. Y esto nos da esperanza: Jesús que recrea todo. Y cuando nos unimos a Jesús en su pasión con Él rehacemos el mundo, lo hacemos nuevo. (Homilía Santa Marta, 3 septiembre 2013)

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